La intolerancia alimentaria no permite disfrutar de los platos favoritos.
Por lo general, la reacción al producto aparece unas horas después de su consumo. Puede durar muchas horas o incluso días.
Una de las principales causas son las patologías congénitas, es decir, la deficiencia congénita de enzimas o proteínas transportadoras responsables del transporte de determinadas sustancias a través de la pared intestinal.
La causa también puede ser afecciones adquiridas, más comúnmente enfermedades inflamatorias intestinales, y con menos frecuencia enfermedades del estómago o del páncreas.
La intolerancia alimentaria también puede ser provocada por conservantes, ingredientes que se añaden a los alimentos para mejorar sus propiedades funcionales.
